Sanación Espiritual
Cuando oímos hablar de sanación, ¿qué entendemos por
sanación?
Hay muchos tipos de sanadores; algunos están especializados
en enfermedades del cuerpo físico, otros en la sanación de los
huesos, y algunos sanadores son capaces de realizar
sanaciones de enfermedades que normalmente
llamaríamos "incurables", como parálisis cerebral, cáncer,
esclerosis múltiple.
Pero, ¿existe lo que llamamos "enfermedad"? ¿dónde, cómo se
origina?
Cuando renunciamos a nuestros propios sueños, cuando
olvidamos y dejamos relegado a un rincón a nuestro niño
interior, cuando nos sacrificamos indebidamente por alguien
para sentirnos amados, cuando nos sometemos a la matriz del
miedo, estamos creando en nuestra energía un campo de
cultivo para la enfermedad. Nuestros campos electromagnéticos
se debilitan, creando espacios vacíos (de conciencia) donde la
enfermedad puede instalarse y desarrollarse.
Ésta "enfermedad", es la que luego nos recordará lo que
tenemos "pendiente" con la vida, siempre producto de una falta
de amor hacia nosotros mismos. Aquí salen a relucir los traumas
y las carencias emocionales que nos han hecho llegar hasta
éste punto.
Aprendiendo a cuidar nuestros campos electromagnéticos con la
respiración, la atención consciente (la meditación), una buena
alimentación y relaciones armoniosas y equilibradas, podemos
prevenir enfermedades y ahorrarnos el dolor y el sufrimiento que
a veces éstas provocan. Igualmente, si ya estamos "enfermos",
es decir, que el desequilibrio ha llegado a afectar a nuestro
cuerpo físico, podemos aprender a cuidarnos tomando
conciencia de nuestras carencias y también de las cosas de las
que necesitamos desprendernos. A veces la carga que llevamos
a nuestras espaldas es demasiado pesada; y la liberación de
aquellas emociones que nos hacen daño, es un gran paso hacia
la sanación.
A través de la sanación espiritual, accedemos a una
herramienta de autoconocimiento que nos ayudará a tomar
conciencia de por qué nos pasa lo que nos pasa, y nos ayudará
también, con el tiempo, a recordar quiénes somos y qué hemos
venido a hacer aquí. Ya somos lo que deseamos ser, y es sólo
cuando quitamos el "deseo" que lo vemos con claridad. No
podemos ser mejores, pues ya somos perfectos. pero lo hemos
olvidado, enredados en la maraña de las emociones, el deseo y
el sufrimiento.
Cuando acudimos a recibir sanación, es importante que
sepamos por qué vamos, quizás todavía no tengamos ni idea de
hacia dónde ir, pero incluso en éste caso ya sabemos lo que
queremos: buscamos discernimiento, buscamos dirección. Es
importante que asumamos la responsabilidad de nuestra propia
sanación, de nuestro propio proceso, y que no lo dejemos
nunca en manos de otra persona, pues eso sería una ilusión.
Sólo hay sanación cuando hay comprensión, y eso es algo que
nadie puede hacer por nosotros.
El resultado de éste proceso es una apertura progresiva del
corazón al amor incondicional y una inevitable expansión de la
conciencia, lo que transformará nuestras relaciones y nuestro
entorno, y por ende, nuestro mundo.
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